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P.A. Alex Zepeda

Imagenes: portal .gob.mx

 

Las obras del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), a tan solo 10 km del actual aeropuerto, son sin duda, una de las más ambiciosas y polémicas de la administración encabezada por el actual Presidente de la República Lic. Enrique Peña Nieto.

No solamente por la importancia de la obra en sí y su derrama económica, sino también por la o las afectaciones ecológicas, así como al impacto negativo que tendrá en las zonas y poblaciones que se encuentren alrededor de la misma incluida su flora y fauna natural. Esta obra ocupara una superficie aproximada a 5,436 hectáreas de más de 10,000 pertenecientes al gobierno federal y teniendo al final un promedio de cuatro millones de vecinos a su alrededor.

Quien haya tenido la fortuna de sobrevolar por la zona en una salida o aproximación hacia o desde el actual aeropuerto, ha podido seguramente mirar las siluetas de lo que serán el área terminal y las ya marcadas pistas 2 y 3 de dicho aeropuerto con 5 km de longitud y 60 mt de ancho, dándose cuenta perfectamente de que el área presenta enormes zonas con aún mucha agua en sus alrededores.

Dicha obra se erige sobre el lecho semi-seco del antiguo Lago de Texcoco en el valle de México, construyéndose prácticamente sobre un pantano y para estabilizar y darle solidez a la superficie donde se cimentara toda la obra,  además de hacer uso de las últimas y más modernas técnicas y tecnologías de construcción para ese tipo de suelos, se necesitará depositar en el área alrededor de 60 millones de metros cúbicos de material pétreo, concretamente tezontle, una muy común piedra rojiza de origen volcánico que se extrae principalmente de los cerros localizados en el oriente del Estado de México, lo que sin duda alguna afectará severamente el medio ambiente de las zonas de Texcoco y San Salvador Atenco principalmente.

Las principales empresas involucradas son Grupo México, Ingenieros Civiles Asociados (ICA), Coconal y Grupo Carso, quienes se encargan de comprar los materiales necesarios para el avance de la obra.

Las obras del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, según acusan grupos ambientalistas y habitantes de las zonas afectadas en una investigación de la revista  PROCESO, devastan y destruyen extensas zonas que incluyen sitios arqueológicos en la región, sobre todo en municipios de Temascalapa y Axapusco, donde están los cerros Teclalo y San Cristóbal haciendo incluso que el Centro del Instituto Nacional de Arqueología e Historia en el Estado de México (CINAHEM) exiga la suspensión inmediata de la extracción de Tezontle.

Según el portal ecoosfera, la construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México se cataloga como una obra faraónica y la manifestación del cinismo ambiental, acompañados de una violación sistemática a los derechos humanos, del despojo de las comunidades locales, de la exclusión de la población en la toma de decisiones, de gravísimos impactos ambientales y del menosprecio a las opiniones de los especialistas. Acusa además de la siembra indiscriminada de especies invasoras dentro de la obra y que debido a la falta de depredadores y reguladores naturales, son proclives a convertirse en verdaderas plagas incontrolables.

El lago Nabor Carrillo colinda con el predio del Nuevo Aeropuerto y es uno de los ejemplos más exitosos de restauración ecológica en México, tanto que se ha convertido en uno de los sitios más importantes para las aves migratorias.

La colisión entre aves y aviones es, sin embargo, un problema severo en los aeropuertos a nivel internacional y ha generado accidentes lamentables. Los estándares internacionales establecen que para minimizar el riesgo de colisión debe haber una distancia mínima de ocho kilómetros entre las pistas y los sitios con alta presencia de aves. En el caso del Nuevo Aeropuerto las pistas se encontrarían a menos de dos kilómetros de una zona en la que anualmente habitan cerca de 120,000 aves.

Las aves migratorias son generalmente más grandes que otras aves y suelen volar a mayor altura, lo que hace que el riesgo de colisión aumente. Además, la orientación de las pistas coincide exactamente con los patrones de vuelo de estos animales.

Sin embargo, también hay voces a favor de este proyecto ya que, según el jefe de gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, dijo que por cada millón de pasajeros, pueden generarse mil empleos directos y cinco mil indirectos.

Además, la construcción del aeropuerto costará inicialmente 169,000 millones de pesos, pero será financiado en parte con el flujo de caja (ingresos propios) del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y con la emisión de deuda por parte del gobierno federal. El proyecto tendrá la capacidad de transportar a 120 millones de personas al año, cuatro veces superior a la capacidad actual del AICM.

En tanto que se asegura que el ex vaso del lago de Texcoco conservará su función hidrológica y ambiental en el Valle de México.

Lo cierto es que la obra ya se encuentra en proceso y hasta el momento lleva todo el apoyo del gobierno federal con el fin de ejecutarse hasta el final sin importar las opiniones divididas por lo que esperamos que las afectaciones a la seguridad así como las repercusiones al medio ambiente sean mínimas y resulten de más peso los beneficios así como puedan darse soluciones inteligentes y creativas a los problemas resultantes por esta mega construcción.

 

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07-ago.-2017 01:29:55 -0500

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